Si queremos mejores educandos
necesitamos cada vez mejores educadores.
Un nuevo educador, con lo más aquilatado
del viejo maestro, está en el umbral
de la educación; él será a la vez,
portador y fruto de la revolución educativa
Miguel de la Madrid Hurtado
MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Hola, buen día tengan todos ustedes. Mi nombre es Sara Juárez Hernández, soy Psicóloga de profesión y debo comentar que en mis años de universidad siempre le hui a la Psicología Educativa y solía decir “dar clases no es para mí” ahora lo puedo comentar como parte de mi experiencia.
Respecto a cómo y cuándo me decidí a ser profesor; ocurrió así: después de egresar conseguí trabajo en una empresa como yo deseaba, tras un año en la misma me ofertaron un diplomado en Recursos Humanos, así fue como decidí solicitar a la empresa un permiso para ausentarme los días viernes por 3 horas y tomar un curso que finalmente serviría a la misma empresa, situación a la que se negaron los dueños; así es que debía tomar una decisión y termine renunciando con la finalidad de actualizarme. Fue así como llegue a la conclusión de que trabajar en las instituciones educativas me permitiría continuar estudiando, y comencé a trabajar en escuelas particulares de nivel medio superior; debo señalar que en las instituciones particulares nos pagaban un mismo sueldo por ser orientadores y estábamos obligados a dar horas clase sin percibir un sueldo por estas últimas.
Sin embargo a pesar de lo desmotivante que puede resultar esto debo confesar que me agradaba dar clase y a la vez ser orientador pues me permitía ver como interactuaban los jóvenes en el aula y fuera de ella, identificarme con ellos y sus necesidades. Fue ahí donde termine enamorándome de las actividades que desempeñaba tanto dentro como fuera del aula de clase pues me di cuenta de que ser profesor implica un gran compromiso pues el impacto que se genera en cada uno de los jóvenes de esa edad es importante para muchos de ellos, ya que precisamente a esa edad están ellos construyendo sus propios ideales y cuando llegan a identificarse con los tuyos te puedes convertir en un factor motivante para asistir a la escuela y continuar en ese proceso de preparación profesional.
Por otra parte a lo largo de la especialidad puedo decir que he desarrollado habilidades que contribuyen a las competencias docentes planteadas por la RIEMS, las lecturas propuestas contienen información importante que permiten ver y reafirmar esa parte humana de la educación que muchas ocasiones olvidamos
Además en la interacción con los compañeros de los diferentes módulos hemos conformado comunidades de aprendizaje permitiendo conocer la perspectiva de más docentes, verme reflejado y construir en conjunto nuevos esquemas de enseñanza aprendizaje, no solo para nuestros alumnos sino para nosotros mismos, revisar como aprehendemos nosotros nos permite reformular estrategias que beneficien nuestra labor docente.
También resulta importante señalar que se ha renovado en mí una nueva concepción de ser profesor, estoy convencida como ya lo había dicho antes que influimos en nuestros alumnos y coincido con que eso implica una responsabilidad enorme, que debemos cuidar la forma en que nos dirigimos a nuestros alumnos pues precisamente somos nosotros quienes estamos creando esa identidad de profesores y somos quienes podemos motivar o desmotivar a que tengamos profesionales de la educación comprometidos con su vocación. Y parte de ese compromiso implica actualización constante.
Somos profesionales carentes de muchas habilidades que como lo maneja Esteve que estamos dispuestos a desarrollar e ir avanzando acorde a las necesidades de nuestros alumnos y renovando nuestros procesos para evitar ofrecer a los jóvenes del siglo XXI actividades que respondan a necesidades de jóvenes del siglo XX.
Sin lugar a dudas ser profesor es toda una aventura y un gran reto.